{"id":14351,"date":"2025-06-14T13:33:48","date_gmt":"2025-06-14T18:33:48","guid":{"rendered":"https:\/\/esford.pe\/?post_type=jurisprudencia&#038;p=14351"},"modified":"2025-06-14T18:50:09","modified_gmt":"2025-06-14T23:50:09","slug":"casacion-n-o-22735-2022-arequipa-reconocimiento-de-relaciones-laborales-encubiertas","status":"publish","type":"jurisprudencia","link":"https:\/\/esford.pe\/ing\/jurisprudencia\/casacion-n-o-22735-2022-arequipa-reconocimiento-de-relaciones-laborales-encubiertas\/","title":{"rendered":"CASACI\u00d3N N.\u00ba 22735-2022-Arequipa: Reconocimiento de Relaciones Laborales Encubiertas."},"content":{"rendered":"<p>Cuando se invoque la condici\u00f3n de trabajador y se alegue la existencia de una contrataci\u00f3n laboral encubierta mediante contratos civiles, mercantiles u otros de naturaleza distinta a la laboral, el \u00f3rgano jurisdiccional tiene el deber de analizar si concurren los elementos esenciales del contrato de trabajo.<\/p>\n\n\n\n<p>Dicho an\u00e1lisis debe realizarse conforme al marco normativo que conforma el estatuto de protecci\u00f3n laboral, aplicando los principios constitucionales en materia laboral y la presunci\u00f3n de laboralidad, en el contexto del sistema din\u00e1mico de cargas probatorias regulado en el art\u00edculo 23\u00b0 de la Ley N.\u00ba 29497, Ley Procesal del Trabajo.<\/p>\n\n\n\n<p>Este constituye el principal criterio jurisprudencial derivado de la <strong>Casaci\u00f3n N.\u00ba 22735-2022-Arequipa<\/strong>, emitida por la Cuarta Sala de Derecho Constitucional y Social Transitoria de la Corte Suprema de Justicia. Mediante dicha sentencia, se declara fundado el recurso de casaci\u00f3n interpuesto en un proceso ordinario de reposici\u00f3n, fijando directrices para los jueces al momento de evaluar la configuraci\u00f3n de una relaci\u00f3n laboral encubierta.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">Fundamento jur\u00eddico<\/h3>\n\n\n\n<p>La Sala Suprema se\u00f1ala que el art\u00edculo 22\u00b0 de la Constituci\u00f3n Pol\u00edtica reconoce el derecho al trabajo como un derecho fundamental y que el art\u00edculo 23\u00b0 establece que el trabajo constituye un objeto de atenci\u00f3n prioritaria del Estado. Asimismo, el art\u00edculo 26\u00b0 de la Carta Magna consagra principios rectores del derecho laboral, como la igualdad sin discriminaci\u00f3n, la irrenunciabilidad de derechos y el principio protector, los cuales deben ser plenamente garantizados en toda relaci\u00f3n laboral.<\/p>\n\n\n\n<p>En esa l\u00ednea, el supremo tribunal resalta que la principal manifestaci\u00f3n de esta protecci\u00f3n constitucional es la <strong>presunci\u00f3n de laboralidad<\/strong>, recogida en el art\u00edculo 4\u00b0 del Texto \u00danico Ordenado del Decreto Legislativo N.\u00ba 728, Ley de Productividad y Competitividad Laboral (LPCL), aprobado por Decreto Supremo N.\u00ba 003-97-TR. Esta norma dispone que toda prestaci\u00f3n personal de servicios remunerados y subordinados presume la existencia de un contrato de trabajo a plazo indeterminado.<\/p>\n\n\n\n<p>Adem\u00e1s, se\u00f1ala que el contrato individual de trabajo puede celebrarse libremente por tiempo indeterminado o sujeto a modalidad. En el primer caso, puede ser verbal o escrito; en el segundo, debe cumplir los requisitos establecidos por la LPCL.<\/p>\n\n\n\n<p>La Sala considera que dicha presunci\u00f3n concreta principios esenciales del derecho laboral, tales como la <strong>primac\u00eda de la realidad<\/strong>, the <strong>continuidad de la relaci\u00f3n laboral<\/strong> and the <strong>causalidad<\/strong>. Estos principios, que integran el estatuto de protecci\u00f3n laboral, son par\u00e1metros indispensables para la elaboraci\u00f3n, interpretaci\u00f3n y aplicaci\u00f3n de normas laborales, conforme tambi\u00e9n lo ha establecido el Tribunal Constitucional en la STC N.\u00ba 008-2005-AI\/TC.<\/p>\n\n\n\n<p>El contrato de trabajo, cuyos elementos esenciales son la <strong>prestaci\u00f3n personal de servicios<\/strong>, the <strong>remuneraci\u00f3n<\/strong> and the <strong>subordinaci\u00f3n<\/strong>, amerita un r\u00e9gimen de protecci\u00f3n especial en favor del trabajador, en virtud de la disparidad estructural existente frente al empleador. Esta desigualdad justifica la adopci\u00f3n de mecanismos que faciliten la acreditaci\u00f3n de la relaci\u00f3n laboral, tales como el <strong>principio de facilitaci\u00f3n probatoria<\/strong> (numeral 11, literal a) y la <strong>presunci\u00f3n de laboralidad<\/strong> (numeral 11, literal b) de la Recomendaci\u00f3n 198 de la OIT), recogidos expresamente en el art\u00edculo 23.2 de la Ley N.\u00ba 29497.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">Sobre la carga probatoria<\/h3>\n\n\n\n<p>En este contexto, el tribunal establece que la carga probatoria del trabajador se circunscribe a acreditar el elemento de <strong>mayor accesibilidad probatoria<\/strong>: la prestaci\u00f3n personal de servicios. Una vez demostrado este hecho, <strong>se activa la presunci\u00f3n de laboralidad<\/strong>, presumi\u00e9ndose una relaci\u00f3n laboral a plazo indeterminado y continua. En consecuencia, corresponde al empleador desvirtuar dicha presunci\u00f3n, acreditando que existi\u00f3 una relaci\u00f3n contractual distinta y de naturaleza discontinua.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">Specific case<\/h3>\n\n\n\n<p>En el caso en cuesti\u00f3n, el demandante aleg\u00f3 haber mantenido una relaci\u00f3n laboral continua con la parte demandada y solicit\u00f3 su reposici\u00f3n en el cargo de chofer por despido incausado. En primera instancia, el \u00f3rgano judicial declar\u00f3 fundada en parte la demanda. No obstante, la sala superior, al resolver la apelaci\u00f3n, concluy\u00f3 que no existi\u00f3 una relaci\u00f3n laboral continua, sino la prestaci\u00f3n de servicios en diez periodos discontinuos.<\/p>\n\n\n\n<p>El demandante interpuso recurso de casaci\u00f3n, denunciando la infracci\u00f3n del art\u00edculo 4\u00b0 del TUO de la LPCL. Al resolver, la Sala Suprema concluy\u00f3 que la sala superior incurri\u00f3 en un <strong>incorrecto juicio de subsunci\u00f3n<\/strong>, pues acreditada la prestaci\u00f3n personal de servicios, deb\u00eda presumirse la existencia de una relaci\u00f3n laboral continua y a plazo indeterminado. Por tanto, la Corte Suprema declar\u00f3 fundado el recurso de casaci\u00f3n, reafirmando la vigencia de los principios protectores del derecho del trabajo y las pautas probatorias a aplicar en estos casos.<\/p>\n\n\n\n<p><strong><mark style=\"background-color:rgba(0, 0, 0, 0);color:#fd0a0a\" class=\"has-inline-color\">[JURISPRUDENCE...]<\/mark><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><\/p>","protected":false},"template":"","meta":{"site-sidebar-layout":"default","site-content-layout":"","ast-site-content-layout":"","site-content-style":"default","site-sidebar-style":"default","ast-global-header-display":"","ast-banner-title-visibility":"","ast-main-header-display":"","ast-hfb-above-header-display":"","ast-hfb-below-header-display":"","ast-hfb-mobile-header-display":"","site-post-title":"","ast-breadcrumbs-content":"","ast-featured-img":"","footer-sml-layout":"","theme-transparent-header-meta":"","adv-header-id-meta":"","stick-header-meta":"","header-above-stick-meta":"","header-main-stick-meta":"","header-below-stick-meta":"","astra-migrate-meta-layouts":"default","ast-page-background-enabled":"default","ast-page-background-meta":{"desktop":{"background-color":"var(--ast-global-color-4)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"tablet":{"background-color":"","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"mobile":{"background-color":"","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""}},"ast-content-background-meta":{"desktop":{"background-color":"var(--ast-global-color-5)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"tablet":{"background-color":"var(--ast-global-color-5)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"mobile":{"background-color":"var(--ast-global-color-5)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""}}},"categorias":[],"class_list":["post-14351","jurisprudencia","type-jurisprudencia","status-publish","hentry"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/esford.pe\/ing\/wp-json\/wp\/v2\/jurisprudencia\/14351","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/esford.pe\/ing\/wp-json\/wp\/v2\/jurisprudencia"}],"about":[{"href":"https:\/\/esford.pe\/ing\/wp-json\/wp\/v2\/types\/jurisprudencia"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/esford.pe\/ing\/wp-json\/wp\/v2\/jurisprudencia\/14351\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/esford.pe\/ing\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=14351"}],"wp:term":[{"taxonomy":"categorias","embeddable":true,"href":"https:\/\/esford.pe\/ing\/wp-json\/wp\/v2\/categorias?post=14351"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}